miércoles, 30 de abril de 2014

¿Y por qué nos cuesta tanto ser felices?

Hola,

Encontré este artículo (escrito por Mónica Carrillo) en la revisa Grazia (a la que le doy los créditos) y me hizo pensar bastante, así que, aquí os lo dejo.







LA FELICIDAD ES UN ARCANO DIFÍCILMENTE REDUCIBLE A NÚMERO NI A FÓRMULAS. ¿EL DINERO? ¿LA GENÉTICA? ¿EL ÉXITO? SÓLO EN EL AMOR HAY RESPUESTAS.

1. PORQUE NO ES TAREA FÁCIL.

Alcanzar la felicidad es un anhelo universal. Ricos, pobres, jóvenes o viejos, todos ansiamos ser felices. No será un asunto baladí si todavía no hemos encontrado la fórmula exacta que nos resuelva la ecuación. Des la filosofía a la ciencia, pasando por la religión, a lo largo de los siglos el ser humano ha intentado despejar la incógnita para conseguir una dicha que no se antoja sencilla.


La revista Time publicó un reportaje en el que aborda la búsqueda de la felicidad, uno de los res derechos fundamentales - junto al de la vida y la libertad - que se incluyen en la Declaración de Independencia americana. El asunto me ha hecho reflexionar sobre qué estamos haciendo mal en los
países desarrollados para que tantos años después no hayamos podido alcanzar esa meta.

Obviamente, en aquellos lugares donde la esperanza de vida es de 30 años, su máxima preocupación no es vivir, sino sobrevivir. La ansiedad y la depresión no tienen cabida en sociedades donde los estómagos están vacíos. Pero ese es otro debate. Volvamos al tema inicial, ¿por qué nos cuesta tanto ser felices en el mundo occidental?

2. PORQUE SOMOS COMPLEJOS.

La neurociencia nos da claves para conocer mejor cómo funciona nuestro cerebro y la implicación de ciertos genes en el transporte de la serotonina, que interviene en la inhibición de síntomas depresivos como la ira, el humor o el apetito. ¿Sabían que la presencia de esas variantes genéticas es menos frecuentes en sociedades individualisas? Es decir, en nuestro entorno tenemos más papeletas para padecer un trastorno de este tipo a lo largo de nuestra vida. Aun así, conviene que no olvidemos que somos parcialmente responsables de nuestra felicidad.

Ser felices está en nuestra mano.



2. PORQUE MENOS ES MÁS.

El dinero no da la felicidad.

Según la paradoja del economista Easterlin, existe un umbral más allá del cual si aumentan nuestros
ingresos o se produce un incremento proporcional de nuestro bienestar subjetivo. Es decir, si nos duplicaran el sueldo no se multiplicaría por dos nuestra felicidad. El psicólogo Ryan Hoswell da un paso más al afirmar que "el dinero puede hacerte feliz, depende de en qué te lo gastes".

No se trata de tener mucho, sino de utilizarlo bien: comprar experiencias y no cosas. Eso explicaría por qué nos aporta más felicidad ir de viaje o salir co amigos que adquirir objetos. Compartir nuestro tiempo con los demás es una de las principales recetas para tener una vida plena. Pero hay más: hacer actividades que se nos de bien, ser generosos, disfrutar de las cosas, gustarse y mantener relaciones satisfactorias.

Sí, amigos, con el amor hemos topado.


Y no lo digo yo, lo dicen los científicos. Amar, ser amado y alcanzar la plenitud sexual redunda en nuestra felicidad. Conclusión: amemos y seremos más felices. La vida merece la pena. Ya lo dijo Gabo en sus memorias: "Hay que vivir para contarla". Yo añadiría que la vivamos con una sonrisa que, además, es gratis.



Sigue a Mónica Carrillo en Twitter: @monicacarrillo.
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Las imágenes están sacadas de Tumblr y Fotolog, excepto el título, que está hecho con CoolText y la de la casa con globos, que es de: rociogames.blogspot.com


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