lunes, 24 de noviembre de 2014

Yo en el espejo - María Moreno

Camino hacia el espejo. Tengo miedo por lo que me pueda encontrar. He visto mi reflejo mil veces y me da la sensación de ser una desconocida. No reconozco mi rostro, ni mis ojos, mi boca ni mi nariz. Me toco la cara con mis delgados dedos, como si tocara algo con precaución, como si se pudiera romper o deformar fácilmente. Repito mi nombre muchas veces y lo escucho como si fuera extraño.

María, María, María, María, María, María...

Miro mi cuerpo, mi ropa, pienso en mi forma de caminar. Hablo. Mi voz resulta extraña, como si fuera la primera vez que la escucho. Pienso en mi familia, mis padres, mi hermano, sus nombres, su hablar, todo es tan extraño. Cuando veo una foto mía sé que soy yo, pero si me fijo detenidamente y la observo con atención me da la impresión de no saber quién es.

¿Nunca te has parado a pensar quién eres en realidad?

Funny: Una carta de ultimátum por un basto comportamiento

Nota antes de empezar a leer: no tomar en serio. Nada tiene que ver con el resto de textos y poemas que os iré poniendo a lo largo de los próximos días.

Cariño, vida mía, sabes que te quiero mucho, pero hay un par de cositas que deberías cambiar de ti:

1 - Que me digas que soy "más bonica que un camión recién pintado" (no es nada romántico).

2 - Que te sigas subiendo a los árboles para intentar impresionarme (no funciona).

Las joyas malditas - María Moreno Alfaro



La impresión que aquel tipo dio a Elisa era de todo menos buena. 

Bigote idéntico al de Hitler, ojos oscuros con profundas ojeras y una enorme gabardina que ocultaba su enorme corpachón. Los bolsillos de la misma estaban completamente abultados, rebosantes de algo que Elisa no podía ver. No supo que fue lo que la impulsó a seguirle, pero lo hizo, hasta que él entró en una pequeña cafetería. Pidió un humeante café con espuma, que se bebió en un periquete. Ella, tras él, pidió lo mismo, sin quitarle los ojos de encima. Algo había en él que no le inspiraba una mínima confianza. 

Sospechaba de él. Y mucho.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Cuento-chiste del Hijo del Cura

Chiste de tiempos antiguos de nuestros abuelos
#ChascarrillosdelaAbuela

Esto era un cura que iba a la ciudad a hacerse unos análisis al médico. Como antes no había coches ni ningún tipo de vehículo, se iba andando. Se le hizo de noche y paró en una posada. Le dieron ganas de mear y cogió una botella vacía. Pero después de desahogarse, se le cayó la botella y cogió sin querer otra botella que era de una mujer que estaba embarazada.

Al día siguiente entregó la botella de orina al médico y después de los análisis, que le dicen que está embarazado.

-¿Cómo ha podido suceder? ¿Cómo me quito yo esto?

Cuando está en la Iglesia, una mujer va a confesarse. Entonces él le pregunta:

- ¿Qué hizo Usted para abortar? - preguntó el cura.

- Me caí escaleras abajo y al llegar al final, aborté - le contestó ella.

Cuando llegó a su casa se tiró escaleras abajo. Pero nada. No abortó. Fue otra mujer a confesarse otro día.

- ¿Qué hizo Usted para abortar? - preguntó él.

- Me metí en una bañera con agua fría y hasta que no aborté, no salí.

Se tiró el cura todo el santo día en la bañera. Y nada. No abortó. Una mujer maliciosa y con ganas de guerra fue a la Iglesia con la excusa de confesarse, pero para jugarle una buena jugarreta al cura.

- Si quiere Usted, yo soy la partera y yo se lo saco en mi casa.

- De acuerdo, entonces me preparo y esta noche voy a tu casa.

Canción para el juego del escondite












#ChascarrillosdelaAbuela

Uno, doce, tene, catone.
Quine, quineta.
Estaba la reina
En su silleta.
Vino Gil.
Rompió el barril.
Barril, barrol.
Cuenta las veinte.
Que las veinte son.

Canción: La Tarara

Graffiti de Torrevieja
#ChascarrillosdelaAbuela

Tiene la tarara un higo en el culo
acudid muchachos que ya está maduro.
 La tara si, la tarara no.......

Tiene la tarara una camiseta,
que de puro fina, se le ven las tetas.
La tara si, la tarara no.......

Tiene la Tarara un vestido blanco,
que solo se pone en el Jueves Santo.
La tara si, la tarara no.......

Tiene la tarara unos pantalones,
que de arriba abajo, todo son botones.
La tara si, la tarara no,
la tarara, madre, que la bailo yo.

viernes, 5 de septiembre de 2014

La Cenicienta y el zapato de cristal



Érase una vez una chica que se vio obligada a vivir con su madrastra y sus hermanastras al morir su padre. Después de la desgracia, la obligaron a vivir como una sirvienta, encargándose de todos los caprichos de las tres. Las malas lenguas decían que su padre había sido tan bueno y aquella mujer con la que se había casado tan mala, que había muerto por no soportarla.

Un día, el palacio mandó un mensaje a todo el pueblo, comunicando que se celebraría una gran fiesta para que el príncipe encontrase a la esposa ideal. La madrastra se puso loca de contenta, pensando que una de sus dos hijas podría ser la elegida. Cenicienta también deseaba ir a la fiesta, pero la madrastra se encargó de intentar evitarlo por todos los medios, encargándole más tareas que nunca: barrer toda la casa, fregar todos los cacharros, lavar toda la ropa, preparar baños para las hermanas y un sinfín más. Por las noches preparaba su vestido, con ayuda de ropas viejas. Sin embargo, sus hermanastras la descubrieron la noche de la fiesta y se lo destrozaron, haciéndolo jirones.