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viernes, 20 de julio de 2018

El camino de la felicidad

Es la historia de un hombre que estaba harto de llorar.
Miró a su alrededor y vio que tenía delante de sus ojos la felicidad.
Estiró la mano y quiso cogerla.
La felicidad era una flor.
La cogió. Y nada más tenerla en su mano, la flor ya se había deshojado.
La felicidad era un rayo de sol.
Levantó sus ojos para calentar su cara y enseguida una nube lo apagó.
La felicidad era una guitarra.
La acarició con sus dedos, las cuerdas se desafinaron.
Cuando al atardecer volví a casa, el hombre seguía llorando.
A la mañana siguiente siguió buscando felicidad.
A la vera del camino había un niño que lloriqueaba;
para tranquilizarlo cogió una flor y se la dio.
La fragancia de la flor perfumó a los dos.
Una pobre mujer temblaba de frío, cubierta con sus harapos.
La llevó hasta el sol y también él se calentó.
Un grupo de niños cantaba. Él les acompañó con su guitarra.
También él se deleitó con aquella melodía.
Al volver a casa de noche, el buen hombre sonreía de verdad.
Había encontrado la felicidad.

viernes, 13 de julio de 2018

El labriego y sus hijos

Un rico labrador, que veía aproximarse su muerte, llamó a sus hijos aparte para hablarles sin testigos.

-Guardaos muy bien, les dijo, de vender vuestra heredad, legada por nuestros abuelos. Un tesoro se oculta en su entraña, aunque ignoro su sitio. Mas, con un poco de esfuerzo, conseguiréis encontrarlo. Pasada la cosecha, removed vuestro campo, cavadlo de arriba a abajo, no dejéis un palmo de tierra si remover con vuestras palas.

Murió el padres y los hijos cavaron el campo de abajo a arriba; lo hicieron con tal ahínco que al año siguiente la cosecha fue más grande. Dinero no encontraron, porque no lo había. Pero su padre fue muy sabio, enseñándoles, antes de morir, que el trabajo es un tesoro. (J. Lafontaine)

viernes, 6 de julio de 2018

El cuento de la cebolla

En un país oriental, donde ocurren tantas cosas bellas y se sueña despierto, había un huerto que hacía las delicias de vecinos y extraños.

Las cebollas son hortalizas muy apreciadas a causa de las múltiples aplicaciones que tienen para hacer más agradable la vida. Ellas, sencillas y humildes, guardan el secreto en su corazón.

Las cebollas, acompañadas de otras hortalizas frondosas y frescas, crecían en el huerto donde los árboles frutales, con sus frutos sabrosos y coloreados, abrían el apetito al más austero penitente. Las plantas que crecían espontáneamente tapizaban el huerto, al tiempo que conservaban su frescor. Los pájaros con sus trinos ponían la nota clave para completar la armonía del huerto.

Inesperadamente empezaron a nacer cebollas especiales, cada una de un color, de un brillo y de unas irradiaciones propias. Ante tan extraño cambio de las cebollas, los investigadores se interesaron por descubrir el secreto; y sus constantes trabajos dieron con él. Cada cebolla tenía en su corazón una piedra preciosa; que era la causa de sus vistosos y radiantes colores.

No se aceptó esta coquetería de las cebollas. Se especuló con la inadecuación, la presunción, la vergüenza de salirse del común de las cebollas y hasta con diversos peligrosos. Las espléndidas cebollas tuvieron que renunciar a su vistosa ornamentación.

Pasó por allí un sabio - sería quizás un ecologista - que entendía muy bien el lenguaje de las cebollas y diálogo con ellas. A todas les hacía la misma pregunta.

- ¿Por qué ocultas bajo tantas capas lo más bello de tu ser?

- Me han obligado a este rigor. Empecé a echar una capa, no parecía suficiente, eché la segunda, todavía no estaba segura, eché la tercera, me pareció eficaz el procedimiento y así fui superponiendo capas.

Algunas cebollas, las más tímidas, llegaron a cubrir su corazón hasta con diez capas. Casi habían perdido la memoria de su aspecto primitivo. El ecologista se echó a llorar. La gente pensó que llorar ante una cebolla a quien descubrimos el corazón es de una sensibilidad laudable. Así continuaremos nosotros, dejando caer las perlas de nuestros ojos ante las cebollas, cuando separemos sus protectoras capas.



martes, 26 de junio de 2018

Poemas de las muletas

Durante siete años no pude dar un paso.
Cuando fui al gran médico me preguntó:
¿Por qué llevas muletas?
Y yo dije: Porque estoy tullido.

No es extraño - me dijo -.
Prueba caminar. Son esos trastos
los que te impiden andar.
¡Anda, atrévete, arrástrate a cuatro patas!

Riendo como un monstruo,
me quitó mis hermosas muletas,
las rompió en mis espaldas y, sin dejar de reír,
las arrojó al fuego.

Ahora estoy curado. Ando.
Me curó una carcajada.
Tan sólo, a veces, cuando veo los palos,
camino algo peor por unas horas.

sábado, 16 de abril de 2016

Cuentos reflexivos: Las cosas no son siempre lo que parecen



Dos ángeles habían tenido un día agotador y, cuando anocheció, pidieron que les dejasen un lugar para dormir en una casa en la que vivía una familia muy adinerada, pero eran tan poco hospitalarios que les enviaron al frío sótano. Cuando se estaban haciendo la cama, el ángel más viejo vio un agujero en la pared y lo tapó. El más joven, extrañado, le preguntó por qué había hecho aquello, a lo que su compañero respondió:

"Las cosas no son siempre lo que parecen".

Continuaron su camino y la siguiente noche la pasaron en el humilde hogar de un matrimonio tan hospitalario que les dieron de cenar y les cedieron su propia cama para descansar. Al amanecer los dueños de la casa estaban llorando porque había muerto la única vaca que tenían. Enojado por lo sucedido, el ángel joven le preguntó porqué había dejado morir al animal de esa buena familia. El ángel viejo le contestó:

lunes, 21 de marzo de 2016

Cuento reflexivo: Dalo todo por quien ames

Fuente: Revista Pronto.

Una niña estaba hospitalizada desde hacía unos meses porque sufría una extraña enfermedad. La única oportunidad de recuperar la salud era su hermanito, de 5 años, quien había podido sobrevivir a la misma enfermedad y había desarrollado anticuerpos. Con una transfusión entre hermanos, había muchas posibilidades de salvarla. El doctor que llevaba el caso se lo explicó al niño, si estaba dispuesto a darle su sangre a su hermanita. Entonces, el niño, con un suspiro, dijo que si eso era lo que la salvaría, lo haría. Mientras realizaban la transfusión, ambos hermanos se miraron a los ojos y el niño empezó a sonreír a medida que veía que las mejillas de su hermanita recuperaban el color. Por el contrario, su cara empalideció y comenzó a llorar cuando le preguntó al doctor: "¿Cuánto empezaré a morirme?" El niño creyó que tendría que darle toda su sangre y, aun así, estaba dispuesto a dar su vida por su hermana. Y es que la generosidad no tiene límites cuando amas de verdad.

miércoles, 9 de marzo de 2016

En el ferrocarril - Una hipótesis tras otra

 Un joven americano viajaba a Vladivostok en el ferrocarril Transiberiano, el más largo del mundo. Era un largo viaje y estaba aburrido. Sentado frente a él había un hombre ruso. Él tendría unos 40 años más o menos. Tenía un periódico Inglés en el asiento de al lado.

— Perdone. ¿Puede prestarme su periódico? — preguntó el americano.

— No. Lo siento, no puedo — dijo el ruso. 

— ¿Por qué no?

— Verás, es así de simple...Si te presto mi periódico, comenzaremos a hablar. Si comenzamos a hablar, nos haremos amigos. Si nos hacemos amigos, te invitaré a mi casa. Si te invito a mi casa, conocerás a mi hermosa hija, Olga. Si conoces a Olga, te enamorarás de ella. Si te enamoras de ella, huiréis juntos. Si huís juntos, te encontraré. Si te encuentro, te mataré.... Así que ése es el motivo por el que no te dejo mi periódico. 



Fuente y crédito: moodleeoimanresa.com

viernes, 4 de diciembre de 2015

Cuento reflexivo: La caverna

Una mujer que llevaba a su hijo en brazos pasó por delante de una caverna y escuchó una voz, como venida del otro mundo, que le decía: "Entra y coge todo lo que quieras, pero recuerda algo muy importante, cuando salgas, una enorme puerta se cerrará para siempre y jamás podrás volver a entrar. Aprovecha esta oportunidad que se te ha concedido, pero no te olvides de lo principal".

Tras recuperarse del susto, la mujer se decidió a entrar en la cueva. Y, cuál fue su sorpresa, cuando comprobó que allá donde mirara había montones de oro y piedras preciosas. Dejando al pequeño en el suelo, la mujer empezó a cargar ansiosamente su delantal con todo tipo de ricos objetos.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Cuento reflexivo: La princesa de fuego



Hubo una vez una princesa rica, bella y sabia como ninguna. Cansada de pretendientes falsos, hizo publicar que se casaría con quien le llevase el regalo más valioso, tierno y sincero. El palacio se llenó de obsequios de todas las clases. Y,entre ellos, descubrió una piedra. Intrigada, hizo llamar a quien se la había regalado. Se trataba de un joven que le dijo:

- Esto es lo más valioso que os puedo entregar. Es mi corazón, duro como una piedra. Sólo cuando se llene de amor, será más tierno que ningún otro.

La princesa quedó tan enamorada que no se separaba de la piedra y, durante meses, lleno de obsequios y atenciones al joven, pero éste seguía siendo duro como la piedra que le había regalado. Desanimada, un día, arrojó la piedra al fuego. Al momento, vio cómo se deshacía la arena que la cubría y de su interior salía una bella figura de oro. Entonces, comprendió que ella tendría que ser como el fuego, para separar lo inútil de lo importante. Y así, se propuso cambiar su reino: acabó con lo innecesario, las joyas, el lujo y los excesos, y se dedicó a lo esencial, que la gente tuviera alimentos y libros.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Cuento reflexivo: Maestra, ¿qué es el amor? [Jorge Bucay]



-¿Maestra, qué es el amor? - preguntó un niño en clase a su profesora. Ella pensó que para mostrárselo podría crear una actividad que les hiciera entender el amor fácilmente. Les pidió a todos los niños de clase que salieran al patio y les trajera algo que les hiciera llamar la atención y su porqué. Los niños salieron emocionados al patio y cuando volvieron, la maestra les pidió que mostraran lo que habían encontrado.

-Yo traje esta bonita flor porque olía muy bien.

-Yo esta mariposa, mire que colores tan llamativos.

-Yo traje este pajarito que encontré en un nido.

martes, 7 de julio de 2015

Cuentos reflexivos

Fuente del texto: enbuenasmanos.com
Imagen: artisangallery.es


Dos Ángeles viajeros se pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada. La familia era ruda y no quiso permitirle a los Ángeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión.

En vez de ser así, a los Ángeles le dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el Ángel más viejo vio un hueco en la pared y lo reparó. Cuando el Ángel más joven preguntó ¿por qué?, el Ángel más viejo le respondió, "Las Cosas no siempre son lo que parecen".

lunes, 6 de julio de 2015

Cuento reflexivo: La sal de la vida


Un maestro hindú estaba cansado de escuchar a su aprendiz cómo se quejaba. Un día le dijo que trajera sal y que lo echara en un vaso con agua. Le hizo probarlo y le preguntó:

"¿Cómo sabe el agua?" a lo que el aprendiz le contestó:

"Está demasiado salada, el sabor es insoportable".

Entonces, el maestro lo llevó a un lago y le hizo que echara el agua con sal allí y que de aquella agua, volviera a llenar el agua.

"¿Cómo sabe ahora?".

"Riquísima, mi maestro, y fresquísima. Podría beber siempre de este agua".

Entonces, el maestro cogió a su discípulo de las manos y le dijo:

"El dolor de la vida es igual. Es pura sal. Siempre hay la misma cantidad pero su sabor depende del recipiente que contenga la pena. Por eso, cuando te aflijan las penas de la vida, agranda el sentido de las cosas. Deja de ser el vaso y conviértete en lago".


Fuente: Revista Pronto.

martes, 30 de junio de 2015

Cuento reflexivo: El leñador honrado



Érase una vez un leñador, cuya hacha cayó en el río. Desesperado, no sabía qué hacer, pues aquella hacha era todo lo que tenía para poder vivir. Entonces, apareció de repente un hada de las aguas y le dijo al leñador que esperase un momento, que buscaría su hacha. Se zambulló en el agua y apareció con una hacha de oro entre las manos. El leñador le dijo entristecido que aquélla no era su hacha. El hada volvió a meterse en el agua y sacó un hacha de plata. El leñador se mostró afligido nuevamente. El hada se sumergió por tercera vez y sacó su hacha de hierro. El leñador comenzó a dar saltos de alegría y a saltar de felicidad. Entonces, el hada le dijo:

- De entre las tres, prefieres tu hacha de hierro, incluso aunque las otras dos fuesen más valiosas. Valoro tu honradez, por lo que te regalaré las otras dos hachas.

domingo, 28 de junio de 2015

Cuento reflexivo: Afilar el hacha

Fuente y crédito: reflexionesparaelalma.net

Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en un aserradero. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; por lo tanto, el leñador se decidió practicar toda su experiencia.
El primer día al presentarse al capataz, éste le dio un hacha y le designó una zona de trabajo. El hombre entusiasmado salió al bosque y en un solo día cortó dieciocho árboles.

-Te felicito, le dijo el capataz; sigue así.

jueves, 25 de junio de 2015

Cuento reflexivo: la luciérnaga y la serpiente

Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía rápido y con miedo de la feroz predadora, y la serpiente, al mismo tiempo, no desistía. Huyó un día y la serpiente la seguía; dos días y la seguía. Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:

- ¿Puedo hacerte tres preguntas?

- No acostumbro a dar esta oportunidad a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar -respondió la serpiente.

- ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?

- No -dijo la serpiente.

- ¿Yo te hice algún mal?

jueves, 18 de junio de 2015

Cuento reflexivo: la piedra del camino

El distraído tropezó con ella.
El violento la utilizó como proyectil.
El emprendedor, construyó con ella.
El campesino, cansado, la utilizó de asiento.
Para los niños, fue un juguete.
Drummond la poetizó.
David, mató a Goliat.
Y Miguel Angel le sacó la más bella escultura.

martes, 16 de junio de 2015

Cuento reflexivo: la paz perfecta

moralejaHabía una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta. Muchos artistas lo intentaron... El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que reflejaba la paz perfecta.

lunes, 15 de junio de 2015

Cuento reflexivo: la tortuga charlatana



Érase una vez una tortuga charlatana. Era muy amiga de dos patos, que la conocían por ser demasiado habladora, casi pesada. A la hora de despedirse, los patos le dijeron a la tortuga:

- ¿Por qué no nos acompañas?

- Pero, ¿cómo podré llegar allí sin perder vuestra pista? Yo no tengo alas y no puedo seguiros.

- Eso no es un problema. Agarra un palo con la boca y cogeremos ambos extremos, alzaremos el vuelo y te llevaremos con nosotros. Eso sí, no podrás hablar en todo el trayecto porque te caerías. ¿Serías capaz de eso?

Cuento reflexivo: Los tres cabellos

Una mujer muy sabia se despertó una mañana, se miró al espejo y notó que tenía solamente tres cabellos en su cabeza. 'Hummm' pensó, 'creo que hoy me voy a hacer una trenza'. Así lo hizo y pasó un día maravilloso.

El siguiente día se despertó, se miró al espejo y vio que solamente tenía dos cabellos en su cabeza. 'Hummm' dijo 'creo que hoy me peinaré de raya en medio'. Así lo hizo y paso un día grandioso.

El siguiente día cuando despertó se miró al espejo y notó que solamente le quedaba un cabello en su cabeza. 'Bueno' ella dijo 'ahora me voy a hacer una cola de caballo'. Así lo hizo y tuvo un día muy, muy divertido.

A la mañana siguiente cuando despertó corrió al espejo y enseguida notó que no le quedaba ni un solo cabello en la cabeza. 'Que bien' exclamó 'hoy no voy a tener que peinarme'.

La actitud es todo.

sábado, 6 de junio de 2015

Cuento reflexivo: La lata de leche

Dos hermanitos muy pobres, de 5 y 10 años, recorrían de puerta en puerta las casas del pueblo pidiendo algo de comida con la que aplacar el hambre. En la mayoría de los sitios ni les hacían caso o, directamente, los echaban a escobazos. Pero siempre hay gente de buen corazón: una señora muy amable les hizo esperar un rato y les trajo una lata pequeña de leche condensada.

Alegres como cascabeles, tardaron poco en sentarse en la acera para desayunar. Tras abrir la lata, el más pequeño de los hermanos le dijo al otro:

- Tú eres el mayor. Te toca beber antes.