sábado, 28 de diciembre de 2013

¿Por qué el frío nos quita el bronceado?

Porque perdemos un millón de células de piel diarias y en invierno es casi imposible que el sol nos "dore" de nuevo.

Fuente: Pronto.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Cuento reflexivo: El ejemplo

Un campesino estaba harto de ver a sus hijos pelear. Les indicó que trajeran un haz de varas y que intentaran romperlas estando juntas, pero no pudieron. Después, separó cada vara y se las dio individualmente, con lo que las rompieron con suma facilidad. Tras ese gesto,  le explicó: "Aprended la lección".



Fuente: Pronto.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Cuento reflexivo: Un valor que nunca cambia

Una profesora decidió dar una lección práctica e inolvidable a sus alumnos y, para ello, se sirvió de un flamante billete de cinco euros.

─ ¿A quién le gustaría tener este billete?

Todos los niños levantaron la mano sin dudarlo un segundo. Después, ante el asombro de los niños, la profesora arrugó el billete hasta que casi quedó convertido en una bola de papel. No obstante, cuando les volvió a hacer la misma pregunta, todos seguían deseando poseer esos cinco euros.

Finalmente, la profesora tiró el billete al suelo, y como poseída por un ataque de ira, lo pisoteó hasta convertirlo en un trozo de papel sucio como sacado de la basura.

─ ¿De verdad que aún seguís interesados en él?

domingo, 22 de diciembre de 2013

Cuento reflexivo: Un león, una zorra y un asno

Un león, una zorra y un asno salieron de caza y consiguieron muchas piezas. El asno hizo el reparto en tres partes iguales y, ante ello, el león se lanzó sobre el asno y lo devoró. Pasó entonces a repartir la zorra y lo hizo en dos grupos: uno desproporcionadamente grande asignado al león, y otro pequeño para ella misma. El león preguntó de dónde había aprendido a hacer ese tipo de reparto. Y contestó la zorra: "Del error del asno".


Fuente: Pronto.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Cuento reflexivo: La voz interior

En un hermoso jardín coincidían muchos árboles. Uno era un manzano, otro una higuera, aquel un naranjo, el de allí un peral... pero había un árbol triste que no sabía qué era. Estaba silencioso, triste, confundido. Uno de los árboles le decía que intentara dar manzanas, otro que higos, otro más que naranjas, otro que peras. El pobre árbol lo intentaba, pero no conseguía nada. Hasta que un día se posó en sus ramas un búho sabio, que le indicó que no debía intentar ser como los demás deseaban que fuera, que lo esencial era conocerse a sí mismo, escuchar su voz interior. Así lo hizo, dejó que hablases sus sentimientos y supo que nunca daría frutas, pues no era un frutal, pero que tenía una misión: dar sombra a los viajeros, cobijo a las aves, belleza al paisaje. Se sintió digno y respetado.
Era un roble.



Fuente: Pronto.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Cuento reflexivo: Obstáculos en el camino

Hace muchos años, un rey decidió poner a prueba a sus súbditos mandando colocar una enorme piedra, que obstaculizaba el paso, en medio de uno de los caminos más transitados del lugar. Tras ello, se escondió detrás de uno de los árboles centenarios que había a lado y lado del sendero y esperó en completo silencio a ver la reacción de quienes se encontraban con aquella pesada roca.

Los primeros en pasar fueron unos adinerados comerciantes que, al ver aquel pedrusco en medio, lo rodearon y siguieron su camino. Agudizando el oído, el rey oyó cómo le criticaban sin disimulo por no mantener los senderos despejados. Pero allí se quedó la piedra, pues ni ellos ni otros cortesanos hicieron nada por apartarla.