jueves, 8 de octubre de 2015

La chica de la curva



Un hombre iba conduciendo su coche por las curvas, deseoso de llegar a su casa y reencontrarse con su mujer y sus dos hijas después de un largo fin de semana de trabajo. En una de las curvas del camino, vió a una autoestopista, una joven rubia, demacrada y pálida, empapada por la lluvia, con un largo vestido blanco desgarrado y sucio de barro . Este hombre se apiadó de la joven y, pisando los frenos, decidió llevarla consigo y acercarla hasta el pueblo más cercano.

Durante gran parte del trayecto, el hombre y la joven fueron hablando de cosas triviales, cuando, en un momento dado, antes de llegar a una de las curvas más cerradas y peligrosas de las cuestas, la joven le avisa de que reduzca la velocidad hasta casi detenerse y que pase muy poco a poco.

El hombre lo hace, y comprueba, asustado, que, de no haber sido advertido por ella del peligro, probablemente se hubiera despeñado por barranco con el coche. Le da las gracias, agradecido por haberle salvado la vida, a lo que la joven contesta:

martes, 29 de septiembre de 2015

La parada solitaria




Una chica se encontraba en una parada solitaria, llegó la última metro y se dio cuenta de que solo había tres viajeros, uno de ellos es una mujer que la mira fijamente sin pestañear. En la siguiente estación se montó un hombre, se sentó a su lado y, tras observar a la mujer y a los dos hombres, le dice a la chica: "No te muevas, ni hables. Bájate conmigo en la próxima parada". La chica sintió miedo, pero le hizo caso. Cuando bajaron, el hombre le dijo: "Siento haberte asustado, pero soy médium y la mujer que teníamos enfrente estaba muerta, y los dos hombres que la acompañaban, la sostenían".


Fuente y crédito: neoabuela.blogspot.com

viernes, 18 de septiembre de 2015

La enfermera desaparecida y el taxista



Rondaban las doce de la noche cuando un taxista se encontró con una pasajera ataviada con un uniforme de enfermera. La mujer parecía un tanto apresurada y pidió al taxista que llevara hacia la estación de metro más cercana. No emitió ninguna palabra más que las indicaciones iniciales, lo cual realmente no fue muy incómodo para este experimentado taxista. De repente, la mujer abrió la puerta y se lanzó a la calle. Ante esto, el hombre sorprendido frenó el coche, provocando una colisión en cadena. Momentos después, el taxista abrió su puerta y se incorporó en la calle intentando encontrar una explicación a este terrible hecho. Mientras tanto, los propietarios de los otros coches afectados al accidente, bajaron a reprocharle al taxista su brusca maniobra.

El hombre todavía en estado de shock y buscando por todas partes a esta enfermera, explicó al resto de los conductores este terrible evento. Sin embargo, nadie divisó ningún pasajero dentro del taxi, la puerta se había abierto por si sola y dando lugar al accidente momentos después. El taxista no encontró ninguna explicación racional a todo esto, Y nunca más ejerció su profesión a causa del impacto psicológico.


Fuente: leyendacorta.com

viernes, 21 de agosto de 2015

Leyenda urbana: Las hermanas Smith

Es una leyenda sobre un niño llamado John Smith que tenia gusto por los mails de miedo y los popups; cada dia el encontraba unos nuevos y los enviaba a sus conocidos, incluso empezó a inventarlos el mismo y se los enviaba a extraños. Le encantaba asustar a la gente en la Red.

John vivía en Plainfield, Wisconsin. En Noviembre de 2007, el abrió su bandeja de entrada y encontró un mensaje que venia de 2 jovencitas, que se hacían llamar las “Hermanas Smith” y le dijeron que eran sus hermanas mayores, lo que lo confundió porque John era hijo único; ellas le contaron que años atrás ellas habian vivido en su casa.

El les respondió diciendo que el no tenia hermanas, que se perdieran y lo dejaran en paz. Al dia siguiente, el recibió un mensaje escalofriante con una foto y un archivo adjuntos la foto era de un par de niñas con un letrero que decía: “Las Hermanas Smith asesinadas anónimamente.”

Las niñas en el mail le aseguraron que ellas eran sus hermanas mayores, le contaron que en 1993 ellas vivieron en su casa, la habitación que ahora era de el había sido la de ellas. Le contaron como había sido su vida y lo felices que eran hasta esa horrible noche.

El abrió el archivo adjunto que era el escaneo de un articulo viejo de un periódico local:

miércoles, 12 de agosto de 2015

Chiste-cuento de la mujer operada

#Chascarrillos #Chascarrillosdelaabuela
Fuente y crédito: mi abuela materna.

Érase un vez una mujer demasiado mayor que creía que se le estaba pasando el arroz y que no encontraría ya a un hombre con el que casarse. Como tenía mucho dinero, pensó en contratar a un cirujano, al mejor que encontrase, ya que podía permitírselo. Después de pasar por el quirófano, la mujer quedó maravillada, ya que parecía tener 20 años. Lo que no sabía era que no es oro todo lo que reluce. Fue a divertirse a una fiesta muy elegante y, porqué no, a alardear de su nueva y estrenada juventud. Todos se quedaron alucinados con el cambio de la mujer.

Durante toda la noche los invitados con los que baile le decían: Uy, señorita, qué lunar en el cuello. El siguiente le decía lo mismo. Ella estaba encantada. Y así con todos. Cuando llegó a casa, le dijo a la criada: Ay, señorita, míreme el lunar del cuello que todos me lo han comentado esta noche.

Entonces, la criada entre risas le dijo: Señora, tanto le ha estirado ese cirujano que le ha subido el agujero del culo al cuello.



martes, 7 de julio de 2015

Cuento recreado: El Cuento del Revés

Érase Caperucita Roja que por decir mentiras se le desinflaron las tetas. El lobo feroz se asustó al ver al príncipe, que se encontró a Pinocho, que iba detrás de un conejo que iba al país de Nunca Jamás en una bicicleta que volaba. Y el pobre Pepito Grillo se comió un plátano envenenado por Bambi y murió. Aunque su príncipe azul de gran taparrabos, Tarzán, le dio un beso y resucitó. Cenicienta castigó a su hada madrina y le prohibió a ir a la Gran Ciudad a llevarle un nuevo ordenador portátil a su abuelita. Pero gracias a Fauna, Primavera y Flora pudo ir a casa de la abuela, que como recompensa le regaló un MP3. La abuela quedó por chat con Superman para tomar una taza de kriptonita, pero Superman estaba peleando con los siete enanitos porque querían robarle la capa para taparse porque llovía mucho. Pero por suerte llegó Bob Esponja y absorbió todo el agua y creó una inundación al soltarla toda de golpe. Sólo se salvó un tipo llamado David el gnomo, que iba en un barco de lujo con una pareja de animales de cada especie. Cuando pasaron los cuarenta días con sus cuarenta noches, la marea bajó y llegaron a una isla donde había cientos de muchachos y muchachas en bañador montando una fiesta. Y aquí acaba todo: una historia feliz.

María Moreno Alfaro.