lunes, 2 de febrero de 2015

El astuto gato con botas y el hijo de molinero

Un humilde molinero dejó a su hijo más joven un gato como única herencia. Se sintió desdichado pero enseguida descubrió lo afortunado que era. El gato era una caja de sorpresas. Para empezar...¡hablaba! Entonces, le dijo a su dueño que le diera unas botas y una bolsa. El dueño no entendía muy bien qué pretendía hacer el gato, pero le hizo caso. El gato salió de la casa y cazó un conejo, que metió en la bolsa. Fue entonces cuando se presentó ante el rey. Presentó la caza como si fuera de su dueño, diciendo que era un hombre muy importante, llamado "El Marqués de Carabás". Acudió otras veces a palacio, ofreciéndole otros tantos regalos, con los que el rey estaba encantado.


El gato avisó a su dueño por fin de su plan y le pidió que confiara en él. No tenía nada que perder, así que aceptó. Entonces, fueron al río y le dijo al dueño que se quitara la ropa y se metiera en el río, que acudiría por allí el rey. Así lo hizo. Cuando vio el carruaje real el gato pidió auxilio gritando y el rey y sus guardias ayudaron al muchacho a salir del agua y lo vistieron con lujosos ropajes. 

El siguiente paso para convertir a su dueño en realeza, conseguirle el castillo y las tierras de un ogro que era capaz de convertirse en cualquier animal. El gato se adelantó al carruaje real y acudió a dichas tierras y vio a los trabajadores labrándolas. Les dijo que iba de parte del ogro y que como no dijeran que al rey que las tierras eran del Marqués de Carabás, el ogro se los comería a todos. El carruaje real pasó y el gato preguntó de quién eran las tierras. Los trabajadores dijeron que eran del Marqués de Carabás y el rey quedó maravillado.

El último paso del gato con botas fue acudir al palacio del ogro y pedir verle. El ogro le preguntó qué era lo que quería de él y el gato le pidió una demostración de cómo se convertía en un animal, ya que jamás había visto nada igual y era incapaz de creerlo. El ogro, queriendo impresionar al gato parlante, le preguntó que en qué animal quería que se convirtiera. El gato le dijo que se convirtiera en ratón, ya que era difícil de imaginar que un ogro tan grande se convirtiera en un animal tan pequeño. Entonces, el ogro se convirtió el ratón y el gato con botas lo pilló y se lo comió.

De esta forma, el muchacho heredó las tierras del ogro y el rey decidió casarlo con su hija. Y vivieron todos felices y comieron perdices.



Créditos de imagen: labutaca.net
Texto: redactado por mí.

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