lunes, 11 de noviembre de 2013

Cuento reflexivo: Los tres coladores


Un hombre se acercó a Sócrates y  le dijo: “Tengo que contarte una cosa muy seria relacionada con un buen
amigo tuyo”. El filósofo se lo quedó mirando fijamente con sus ojos llenos de sabiduría y le preguntó: “Antes de que empieces a hablar, ¿has sometido lo que pretendes contarme a la prueba de los tres coladores?”. El hombre, desconcertado, le pregutnó: “¿Y qué prueba es esa?”. A lo que el viejo filósofo le respondió: “Si no lo sabes, presta atención. El primero de los tres coladores es el de la verdad. ¿Estás seguro de que es cierto lo que me quieres contar?”.

“En realidad, seguro del todo no lo estoy, pero lo escuché de una persona muy seria, poco amiga de las mentiras”, respondió el hombre. “¿Y qué me dices del segundo colador, el de la bondad?”, continuó Sócrates. “Aunque fuese verdad lo que me has de contar, ¿estás seguro de que es bueno que yo lo oiga? ¿Me hará bien escucharlo?”. Y el otro le respondió sin titubear: “Lo que se dice bueno, no lo es. Más bien todo lo contrario”.

“Siendo así – prosiguió el venerable pensador –, aún quedaría un tercer colador, el de la utilidad. ¿Estás seguro de que me resultaría útil lo que quieres contarme?”. “Pues en verdad es que no”, respondió el hombre.

“¿Ves? – le replicó el sabio –, si lo que me vas a contar no sabes si es verdad y no sería ni bueno ni provechoso, prefiero que te lo guardes sólo para ti”.



Fuente: Revista Pronto.

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